Discurso del Dr. Ángel Valmaggia en la asunción de los cargos de la Comisión Nacional de Contralor

Sr. Ministro de Salud, Dr Jorge Basso, Autoridades presentes, compañeras y compañeros integrantes de la Comisión Nacional, Sres y Sras,


Hoy estamos viviendo un día histórico. La Ley No. 19.529, *Normas para garantizar el derecho a la protección de la salud mental de los habitantes residentes en el país*, aprobada en agosto del año pasado,  ha comenzado a ser reglamentada. La ley propone cambios sustanciales en el modelo de atención en salud mental.  Es un día histórico, ya que desde el año 1986, diferentes instituciones, desde la academia, sociedades científicas, grupos de familiares, usuarios, y diferentes actores de la sociedad, han elaborado y propuesto un  programa nacional de salud mental para nuestro país. Es decir, la Ley que hoy se comienza a implementar,  viene a sustituir a la Ley No. 9.581, conocida como Ley de Psicópata, del año 1936, la cual, según los elementos culturales y científicos de la época,  en la que no existían tratamientos específicos, planteaba  un modelo centrado en la enfermedad proponiendo fundamentalmente el aislamiento. La nueva Ley  propone la promoción de la salud mental, la prevención, el tratamiento y la rehabilitación, con un modelo de abordaje multidisciplinario, con responsabilidades interinstitucionales, centrado en la comunidad, con una red de cuidados que actúe en forma coordinada, promoviendo la autonomía, con internaciones solamente cuando aporte mayores beneficios, privilegiando  la defensa de los DDHH de las personas. De ahí la importancia de establecer una red de cuidados, que dé respuesta en todas las etapas, a lo largo de su ciclo vital.

El Artículo 1º. de la Ley, tiene por objeto garantizar el derecho a la protección de la salud mental de los habitantes residentes en el país, con una perspectiva de respeto a los Derechos Humanos de todas las personas y particularmente de aquellas personas usuarias de los servicios de salud mental en el marco del SNIS.

Además reconoce, que no existe la salud física sin salud mental, por  lo que resulta imprescindible abordar el proceso salud-enfermedad, no sólo desde la perspectiva de la atención del daño, sino también desde una perspectiva de la salud pública, favoreciendo las condiciones de vida que mejoran la salud, por ejemplo la vivienda, la educación, el deporte, la inserción laboral, etc, etc.

La OMS, en su publicación, *Invertir en salud mental*, del año 2011, resalta la magnitud del problema, y la carga en términos de discapacidad y costos, para los individuos, la familia y la Sociedad y aporta algunos datos:

450 millones de personas en el mundo sufren trastornos mentales;
150 millones de personas sufren trastorno depresivo;
25 millones de personas sufren de esquizofrenia;
1 millos de personas se suicidan cada año;

4 de las 6 causas principales de años perdidos con discapacidad, son por enfermedades mentales, depresión, alcohol y abuso de sustancias psicoactivas, esquizofrenia y trastorno bipolar.


Nota relacionada: La CPU hoy hace historia


Los trastornos mentales constituyen un grave problema de Salud Pública en el mundo entero y representan el 12 o/o de la carga de  morbilidad, cifra que va en aumento. Por otra parte, su distribución no es homogénea en la población, sino que afecta en mayor medida a los estratos socioeconómicos más desfavorecidos.

Debemos atender con especial atención a los familiares que se ocupan de los pacientes, pilares fundamentales del tratamiento. Recojo aquí algunas frases escuchadas *nos sentimos sumamente desprotegidos, aislados y en soledad*; *no es fácil llevar lo cotidiano*;  *en el aprendizaje como familiares aprendemos con ellos, no solo a visualizar la enfermedad, sino a la persona*. Refieren también preocupación por la fragmentación de los tratamientos.

Además, las personas que sufren trastorno mental son víctimas del estigma, violación de DDHH, y discriminación. Estos son aspectos que con énfasis debemos modificar.

El escritor Manuel Rivas, en el Lápiz del carpintero, con ese don o esa magia que solo la tienen los escritores para combinar palabras y frases, dice:

Un día, el pintor fue a pintar a los locos del manicomio de Conxo. (Santiago de Compostela, Galicia). Quería retratar los paisajes que el dolor psíquico crea en los rostros, no por morbo sino por una fascinación.

La enfermedad mental, pensaba el pintor, despierta en nosotros una reacción expulsiva. El miedo ante el loco precede a la compasión, que a veces nunca llega. Quizá, creía él, porque intuía que esa enfermedad forma parte de una especie de alma común y anda por ahí suelta escogiendo uno u otro cuerpo según le cuadre.

De ahí la tendencia a hacer invisible al enfermo. El pintor recordaba de niño una habitación siempre cerrada en una casa vecina. Un día escuchó alaridos y preguntó quién estaba allí. La dueña de la casa le dijo. Nadie.

Resalta en ese hermoso texto por un lado los temores y prejuicios de la sociedad frente a la enfermedad mental, y será necesaria una tarea educativa que logre modificar esos prejuicios a los efectos de lograr una real inserción en la comunidad, de las personas que padecen la enfermedad.

El Prof. Ángel Ginés, que hoy estaría muy contento en este acto! relataba que cuando tramitaban la documentación a los pacientes internados en las Colonias Etchepare y Santín Carlos Rossi, en alguno de ellos  sus huellas digitales estaban ausentes, no las encontraban, tal vez por el manejo del fuego en los fogones dentro del establecimiento… pero aquí el hecho ya no era la metáfora de la exclusión, sino la pérdida total de su identidad ¿quién está allí? Nadie.

Entre los cometidos del Órgano de Contralor, art. 40 de la Ley, está el de controlar en el territorio nacional el cumplimiento de la ley,  en especial el resguardo del ejercicio pleno de los DDHH de las personas con trastorno mental, supervisar las condiciones de las personas hospitalizadas, requerir información que permita evaluar las condiciones en que se realiza la atención en salud mental, controlar que las internaciones no se prolonguen más allá del tiempo mínimo necesario para cumplir con los objetivos terapéuticos y que las internaciones involuntarias sean debidamente justificadas, requerir la intervención judicial en los casos en que el proceso asistencial no se ajuste a la presente ley, inspeccionar periódicamente las instituciones en las cuales se realizan las internaciones de personas con trastorno mentales. En coordinación con la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, difundir en la comunidad sobre las normas en relación a la atención en salud mental, particularmente en relación a la defensa de los derechos humanos de las personas con trastorno mental.

Si la narrativa crea la realidad, hay que crear entre todos una narrativa nueva que permita alcanzar las ambiciosas aspiraciones  de la presente ley.

Sr. Ministro, quiero expresarle mi agradecimiento y mi compromiso, así como el de los integrantes de la comisión cuyas trayectorias hablan por sí mismas, de realizar con entusiasmo y dedicación la tarea que se nos encomienda.
 
Gracias.